miércoles

:: MIGUEL ANGEL ASTURIAS



Miguel Ángel Asturias

(1899-1974) Escritor guatemalteco, nacido en Guatemala y fallecido en París. Estudió derecho en su patria, con intensa participación en la vida política, lo que aconsejó su marcha al extranjero. Viajó por Europa, instalándose en París, en cuya Universidad de La Sorbona siguió los cursos de Georges Reynaud sobre antiguas religiones de América. Influido por estos cursos, así como por sus propias investigaciones en torno al Popol Vuh, libro sagrado de los mayas quichés, escribió Leyendas de Guatemala (1930), obra que evoca la vida y la cultura de los mayas. Anteriormente había publicado un libro de poesía, Rayito de estrella (1925), en el que crea la «fantomima» o pantomima con fantasmas.

Nacido bajo la dictadura de Estrada Cabrera, en cuyo tiempo se instala en Guatemala la United Fruit Company, testigo de persecuciones incluso en su propia familia, parece marcado desde su primera obra por ese signo de la aversión hacia el poder absoluto, y durante su primera estancia en París concibe y redacta El señor presidente, a partir de un relato corto llamado Los mendigos políticos, nunca publicado y que suponía una alusión directa a esa época.

De regreso a Guatemala, una nueva dictadura, la del general Jorge Ubico, influye en su creación literaria que es durante un tiempo casi exclusivamente lírica. De esta época son los libros Emulo Lipolidón (1935), Sonetos (1937), Alclozan (1938) y Anoche 10 de marzo de 1543 (1943). Vive en México, donde publica por fin su primera novela El señor presidente (1946), influida por Valle-Inclán, que es un duro ataque a los llamados «caudillismos» americanos.

Inicia su carrera diplomática con un puesto en Buenos Aires y Publica Viento fuerte (1951), primera novela de la trilogía bananera, y Hombres de maíz (1952), una muestra del estilo más característico de Asturias, que busca siempre lo que llama «un idioma americano». Sigue El papa verde (1954), segundo componente de esa trilogía escrita en momentos muy distintos de su deambular por las Américas.

La llegada al poder en Guatemala del régimen del coronel Jacobo Arbenz supone un cambio importante en el país, pues se inicia una política progresista que incluye una reforma agraria con expropiación de tierras de la compañía norteamericana. Arbenz, que lo ha enviado de embajador a El Salvador, es derrocado y Asturias escribe una apasionada colección de relatos, Week-end en Guatemala (1956).

Suceden ocho años de exilio, algunos de los cuales pasa en Buenos Aires trabajando como periodista. En este tiempo sigue publicando esporádicamente obras poéticas, como una antología con el título de Sien de alondra (1948), Ejercicios poéticos sobre temas de Horacio (1951) y Bolívar (1955). Siguen después unos relatos en prosa poética, El alhajadito, Los ojos de los enterrados (1960), última entrega de la trilogía, y Mulata de tal (1963) en la línea formal de Hombres de maíz.

De sus últimas obras, cabe citar El espejo de Lida Sal (1967), libro de cuentos, y Viernes de Dolores (1972). En 1966 es nombrado embajador de Guatemala en Francia y en 1968 recibe el premio Nobel de Literatura por el conjunto de su obra. En 1970 renunció al cargo diplomático, movido acaso en parte por el hecho de que importantes sectores de opinión le reprochaban cierto conformismo